Hay un aspecto que le genera preocupación a todos los empresarios, independientemente de si venden productos o servicios, y es la calidad, pues no solamente puede significar una brecha en la opinión pública sino porque, en gran medida, depende de ella la satisfacción del cliente, la cual es aquello que puede hacer variar la demanda de aquello que vendes.

Por eso, hoy te vamos a enseñar todo lo que debes saber sobre la calidad de los productos.

El guardián que abre la puerta al éxito o al fracaso

Grosso modo, la calidad del producto es una llave a un amplio reconocimiento y una buena reputación en el público o, por el contrario, el sinónimo de un fracaso absoluto para cualquier compañía. 

En los productos, la calidad se refleja en tres aspectos, la durabilidad, es decir, cuánto tiempo tarda en estropearse, la facilidad de uso, en el caso específico de las herramientas o dispositivos electrónicos, en donde entra en juego, además, el rendimiento, y los factores sensoriales tales como olor, sabor y apariencia en el caso particular de los alimentos.

Por otro lado, en los servicios, un reflejo de la calidad son los resultados obtenidos a raíz de la prestación de estos, ya sea el tiempo que se tarda uno en un transporte, o en la forma en la que una persona es atendida en un banco. Todos estos factores son reflejo de dicho aspecto crucial. 

Un claro ejemplo de esta definición puede ser el de una empresa que vende persianas en Tijuana, una ciudad con una alta demanda de estos productos, su calidad se ve en la dureza de los materiales de los que está hecha, así como de los remaches o uniones empleadas, la estabilidad que tenga y el tiempo que pueda durar instalada sin problemas.

Calidad y legalidad

Si hay algo que las legislaciones a favor del consumidor en cualquier país del mundo han dejado claro es que las personas tienen el derecho de recibir un producto o un servicio de calidad, esto significa una ventaja bastante grande, pues en algunos casos, las empresas incrementan sus ganancias por medio de materiales o fabricación poco fiables en detrimento del producto final.

Por otro lado, existen clientes que pueden abusar de este derecho, ya sea alterando el objeto vendido para hacerlo parecer de mala calidad y salirse con la suya en un juicio, o demandando por cualquier mínimo detalle que, según piense, vulnera el derecho del consumidor. 

Ambos casos los debe resolver un abogado especializado que pueda determinar hasta qué punto se puede decir que un producto vulnera la salud o integridad de la persona o a que nivel se puede decir que una empresa está buscando incrementar sus ganancias jugando en contra del consumidor.

Por tal motivo, existen cursos para abogados online basados enteramente en estos aspectos, pues si las personas dedicadas a la vida judicial aprenden todo lo relacionado con las leyes del consumidor de sus países, pueden desenvolverse fácilmente en el mercado y favorecer tanto a empresas vulneradas por compradores irresponsables como clientes en desventaja por la negligencia de un fabricante.